Muy bien mis pequeñas pulguitas. Como varios de ustedes sabrán, en México se han estado sucitando diversos y frecuentes asesinatos de cantantes de música regional mexicana (entiéndase esas cosas como banda o norteño).
Curiosamente, han sido en invierno y bajo condiciones entre similares y sospechosas.
Yo, como buena tipa curiosa y morbosa que soy me he decantado por una explicación. Fácil, principio de parsimonia, la explicación más sencilla suele ser la correcta.
Y mi conclusión es que se trata de un asesino serial que odia la música norteña y de banda. A que resulta verosímil, ¿no?
Es que, esa mala costumbre de los medios y el gobierno de culpar de todo a los pobres narcos, a los que se les adjudican cuanta muerte misteriosa ocurre en el país, ha entorpecido el desearrollo de las nuevas versiones mexicanas de Sherlock Holmes o Hércules Poirot. En serio...
No, ya. Fuera de cura como dirían en mi tierra. Esto es demasiado extraño como para dejarlo pasar. Pero más que extraño, me resulta reflexivo pensar como gente que en un instante está viva, al siguiente muere.
¿No se han preguntado qué hay más allá de la muerte?
La muerte parece dejar caer un suave velo sobre las personas. Jamás oirás a las personas hablar mal de alguien en su funeral. Cuando mueres, te conviertes prácticamente en santo: jamás hiciste nada malo ni daño a nadie, te dedicabas a obras de caridad y resultas más bueno que el pan integral 12 granos.
¿Por qué dejar que la muerte distorsione las cosas?
¿Que no simplemente podríamos aceptar la realidad de la muerte sin cubrirla de tantos velos que la vuelven difusa y transparente?
Sigo pensando que tal vez es un asesino serial. Sería más difícil de atrapar que a unos sicarios. Los últimos son tantos como la arena del mar, los primeros, brillan por su ausencia (y falta de modus operandi, mira que la mataviejitas tuvo unos descuidos bárbaros).
Una disculpa por adelantado si a alguien le sentó mal.
sic.
1 comentario:
hahaha no manches Junn xD
Sólo puedo decirr: Amén.
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